El Fútbol Infantil

Carlos Blanco

 En el transcurrir de la enseñanza del fútbol infantil en Instituciones de barrio a niños de hasta 13 años de edad, he observado ciertas actitudes de los mayores en el acompañamiento de este juego que es un entretenimiento para los pequeños

Es aconsejable que la familia, los padres, acompañen a los hijos en el aprendizaje en la medida de captación de las enseñanzas de cada niño. Dejarlos actuar libremente y que se diviertan con sus amigos. A veces se hace más duro para el que no juega tanto y no para  otros que entienden rápidamente el juego. Y esto sucede en distintas edades en cada caso. Este hecho disciplina tanto sea en el fútbol como en otro deporte

Luego los chicos compiten. Se puede jugar bien y no ganar. El niño debe sentir que se aprende ganando, empatando o perdiendo

La Institución compite. Pero no es un drama si no se gana. Lo importante es tratar que jueguen todos los chicos

El equipo quiere ganar

Cuando salen a la cancha el equipo, los chicos, quieren ganar el partido. Los contrarios necesitan tener un oponente que desee ganar. Compitiendo se aprende

Es aquí cuando el Club compite y les resta posibilidades a los chicos menos aptos. Hay categorías donde juegan los más destacados y esto sirve para que un buen resultado les facilite jugar los otros. A veces ocurre y en otras ocasiones no ocurre. En estas últimas hay niños que necesitan más tiempo para captar las enseñanzas. Hay que esperarlos, tanto entrenadores como padres. Otra solución es cambiarles el deporte para que no se sientan mal con el nivel alcanzado por sus amiguitos del equipo que sale a ganar el partido. Otro deporte en el que se sientan más cómodos, que lo comprendan mejor, que disfruten y se diviertan más

El Club compite, pero no es una batalla. Los chicos deben aprender y los padres acompañar ese aprendizaje

También es fundamental que los niños sepan perder. Que sepan que el oponente también sale a ganar y eso es saludable. Que si perdemos debemos saludarlo al finalizar el partido. Que debemos saber perder, puesto que esto es pasajero. En esta enseñanza deben coincidir entrenadores y padres de los niños.  Siempre hay una revancha para poder revertir una derrota

Debemos dejar jugar libremente a los chicos. No debemos atosigarlos con indicaciones desde distintos lugares de la cancha y al mismo tiempo y distintas personas. Hay una persona designada para ese trabajo y responsabilidad. Esa persona es el entrenador que les da las indicaciones en los entrenamientos semanales y durante el partido en disputa. En el entretiempo se trata de corregir e indicar las fallas para el segundo tiempo. El chico pregunta y se charla antes y después del partido o en la semana de prácticas

Con muchas indicaciones al mismo tiempo y lugar, el chico no sabe que hacer y se anula. No progresa. Se siente mal. Cree que todo lo hace mal. Hay chicos que ya juegan en infantiles en clubes de la AFA y están más adelantados produciendo un desnivel en cada categoría.  Los mayores debemos explicar esta situación

Otros niños necesitan más tiempo y “explotan” al otro año. Los padres no deben resignarse a no seguir acompañándolos

Los chicos se tienen que divertir

Los partidos no se ganan solos. Los ganan todos. Es un equipo el que gana. Cada uno en su puesto y en su función. Tienen que jugar seis. Si el partido se desarrolla muy ajustadamente algunos jugarán menos. Otros no jugarán ese partido.  Debemos contenerlos entrenadores y padres. Debemos explicarles este momento cuando no es grato para algunos y que les puede llegar a todos los integrantes del equipo. Que deben aceptar esta situación, que también se puede repetir en muchas circunstancias futuras de su vida.

Hay categorías que en tres o cuatro años siempre están entre los primeros puestos en los torneos en disputa. Se conocen con sus similares de los otros clubes y esto es tema a lo largo de todo el año; los chicos miran durante la semana las tablas de posiciones y es admirable ver como las estudian y comentan las fechas siguientes

Con respecto a los que juegan menos tiempo en los partidos, repito, es duro. ¿ Qué padre no quiere que su hijo juegue siempre ? Esto no es posible. Y entonces hay padres que los llevan de club en club a través de los años de su niñez. Los cambian de ligas de fútbol infantil. Todo ello afecta a la criatura que pierde a sus amiguitos, su entorno social

Debemos pensar, fundamentalmente, en la formación de la persona y no en los resultados deportivos. No solo vienen al club para jugar y ganar. Vienen para ser buenos compañeros y tener buenos amigos que nunca olvidarán a lo largo de sus vidas

Carlos Blanco

 

Profesor de Fútbol Infantil