El Pasador

En la casa de mi Amigo Anacleto hay algo en la puerta del baño que no entendíamos

La puerta del baño tiene un pequeño pasador por dentro y otro por fuera

Entendemos que el de adentro sirve para cerrarse cuando uno está haciendo sus necesidades humanas propias de ese recinto y evita que otra persona penetre en ese recinto sagrado.

Pero el cerrojo que está del lado de afuera es una incógnita

Cuando salgo de ese baño, en visita a esa familia, me dicen siempre "poné el pasador" por el del exterior de la puerta

Y siguió la incógnita

Pensamos con los amigos que esa casa de construcción muy antigua, ya que data de la década de 1930 más o menos, tiene esas habitaciones antiguas, muy altas, muy aireadas, propias de aquellas épocas.

Un día nuestro amigo Anacleto organiza una cena a la cual concurrimos una veintena de "estómagos sin fondo" para comer un exquisito puchero de Invierno en uno de esos días muy fríos y lluviosos.

Completísimo el pucherón, con todo lo que tiene que tener, regado por buenos y "caros" vinos finos tintos y blancos; riquísimos postres y buenos cafés, acompañados por fuertes copitas de bebidas de whisky y cognac de los mejores del mercado.

Los chochamus iban al baño y todos eran avisados de cerrar el cerrojo de afuera cuando salín del sagrado recinto. De más está decir que nadie lo cerraba, esperando la recomendación de la gente de casa.

Hasta que pasó nuestro amigo Anacleto y dueño de casa

Y en "la barra" estaba el chistoso de Feliciano.  Y que hizo Feliciano. Cerró la puerta con el cerrojo de afuera estando Anacleto dentro del baño

Cuando Anacleto quiso salir . . . se imaginan que no pudo . . .  y nadie destrababa el cerrojo de afuera . . .  hasta que después de unos interminables minutos para Anacleto, alguien se apiadó y abrió la puerta . . . o sea, corrió el cerrojo de afuera.  Y nuestro amigo de casa quedó libre de la tortura de un encierro

No dijo nada. No se enojó. Salió sonriendo. Siguió el misterio.

Y por mucho tiempo no supimos porque los dos cerrojos. Uno por dentro. Y otro por fuera.

Hasta que ayer lo fui a visitar, tuve que pasar al baño, salí, no puse el cerrojo de afuera. Y me pidió que lo haga.

Le pregunte porque los dos cerrojos y que no entendía porque el de afuera.

Sabés que pasa, me dijo Anacleto, por la claraboya del techo entra mucho aire y se abre la puerta del baño. Con el cerrojo evitamos que se abra la puerta y entre el viento frío que pasa por la claraboya a la antecocina donde estamos ahora.

. . . . .

Fin del misterio después de décadas

Cerrojo o pasador Barra de hierro de una puerta, ventana u otra cosa semejante que se hace pasar a través de unas argollas y sirve para asegurar su cierre.

Claraboya  Ventana abierta en el techo o en la parte alta de las paredes, por donde entra la luz. 

Daniel H Spagnolo

24 de Agosto de 2015

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Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:

 

– “¡Maestro! Quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”

Sócrates lo interrumpió diciendo:

-“¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?

-“¿Los Tres Filtros…?”

-“Sí” – replicó Sócrates. -“El primer filtro es la VERDAD. ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”

-“No… lo oí decir a unos vecinos…”

-“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”

-“No, en realidad no… al contrario…”

-“¡Ah!” – interrumpió Sócrates.- “Entonces vamos a la último Filtro. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?”

– “Para ser sincero, no…. Necesario no es.”

– “Entonces -sonrió el sabio- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… sepultémoslo en el olvido…”

¿Tienes algo que decir a otra persona?. Recuerda pasarlo por laVERDAD, la BONDAD y la NECESIDAD antes de decirlo.

Las tres rejas

Autor anónimo

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a su casa y le dice:

-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia...

-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.

-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario...

-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces... -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Un hombre, su caballo y su perro

Autor anónimo

Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle.

Después de mucho andar, el hombre se dio cuenta que tanto él, como su caballo y su perro habían muerto en un accidente (a veces los muertos toman tiempo para comprender su nueva condición). 

La caminata era muy larga, montaña arriba; el sol era fuerte, y ellos estaban cansados, sudados y tenían mucha sed. 

Necesitaban desesperadamente agua. 

En una curva del camino vieron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plazoleta con piso de oro, en el centro de la cual había una fuente de la que manaba agua cristalina. 

El caminante se dirigió al guardián que, dentro de una ornamentada casilla, vigilaba la entrada.

"Buenos días", le dijo.

"Buenos días", respondió el guardián.

"¿Qué lugar es este, tan lindo?" preguntó el hombre.

"Este es el Cielo", fue la respuesta.

"Qué suerte que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed", dijo el hombre.

"Pues el señor puede entrar y beber agua a voluntad", contestó el guardián, indicándole la fuente.

"Mi caballo y mi cachorro también están sedientos", comentó el hombre.

"Lo lamento mucho", dijo el guardián," pero aquí no se permite la entrada a los animales".

"Pero ellos me han acompañado siempre", dijo el hombre.

El guardián se limitó a menear la cabeza negativamente. El hombre quedó muy desilusionado, porque su sed era grande, pero decidió no beber si sus amigos no podían hacerlo.

Así que prosiguió su camino. Después de mucho caminar montaña arriba, con sed y cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba marcada por una vieja puerta entreabierta.

La puerta se abría hacia un amplio camino de tierra, con verdes árboles a ambos lados que brindaban buen cobijo del sol.

A la sombra de uno de ellos había un anciano de blanca barba, apoyada sobre el tronco; parecía adormilado, con la cabeza cubierta por un sombrero.

El caminante se aproximó.

"Buenos días", le dijo.

"Buenos días", respondió el anciano.

"Estamos con mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. Hay algún lugar donde podamos encontrar agua?"

"Detrás de aquellos matorrales hay un manantial", contestó el anciano. "Pueden beber a voluntad".

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta el manantial, y finalmente pudieron calmar la sed y refrescarse. 

Al volver hasta donde estaba el anciano, el hombre le agradeció.

"Pueden volver cuando quieran", fue la respuesta.

"A propósito", dijo el caminante, "cuál es el nombre de este lugar?".

"Están en el cielo", contestó el anciano con una sonrisa.

"¡Pero no es posible!" exclamó el hombre. "El guardián que estaba al pié de la montaña , junto al gran portal de mármol, nos dijo que el Cielo era aquel!"

"No, aquello no es el cielo, es el infierno."

El caminante quedó perplejo.

"Pero entonces, esa es una información falsa, y puede causar grandes confusiones!!!"

"De ninguna manera", respondió el anciano.- "La verdad es que ellos nos hacen un gran favor, porque allá se quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos….. "

 

Clarin.com  Ciudades  18/07/15

Las cosas perdidas

Se me hace cuento.

por   Marcelo Birmajer

Por entonces yo ofrecía mi show de chistes en casamientos, bar mitzvás, velorios. Corría el año 1992 y me tocaba una fiesta de boda. Quedaría anotada en mis registros como La Noche de San Juan, por estar el salón ubicado en esa avenida a la altura del barrio de Boedo. ¿O era Directorio? No puedo asegurarlo porque perdí el cuaderno en una de mis mudanzas. Se casaban Belén, de 40 años; con Facundo, de 20. Tampoco recuerdo las circunstancias precisas de aquel romance devenido en lazo conyugal, pero sí que el padre de la novia se me acercó y me susurró entre suplicante y ominoso: “No hagas chistes con la edad, por favor”. Previo a mi acto cantaba el dúo melódico Nomeolvides, compuesto por el licenciado Bedel y la travesti Nenufar; cerraba la fiesta el mago Misterín, en ese momento buscando no sé qué cosa, acompañado de su despampanante asistente Samantha, vestida en una supuesta moda oriental, mayormente con hilos, probablemente confeccionados por los famosos sastres del cuento de Andersen, que hicieron creer un traje falso al Emperador, porque se le veía todo. Pero yo no fui el niño que gritó que Samantha estaba desnuda.

–¿Dónde carajo se metió ese conejo?– rebuznó el mago Misterín, afortunadamente desapercibido entre los acoples del micrófono y la performance del dúo Nomeolvides, que hacía todo lo posible por contradecir su nombre.

–Por eso me hice mago– me aclaró Misterín sin que se lo preguntara–. Logro que las cosas desaparezcan. Pero no que reaparezcan. Puedo desaparecer un elefante, un cohete, un rascacielos. Hacerlos regresar, no. Pero este conejo atorrante… Una vez leí una notita tuya en que contabas que se te perdían todas las cosas… Pero lo tuyo es meramente estupidez, lo mío es magia. Conejo de porquería… Bueno, voy a tener que usar la paloma. ¡Samantha, dónde metiste la paloma!

La chica le respondió con una mueca de desgano y le presentó una paloma con las patas atadas. El dúo Nomeolvides estaba llegando a su fin con una canción para bailar y vi a la novia saltar como endemoniada, con una opulencia de carnes que me persuadieron de lo afortunado que sería el joven casadero, al menos esa misma madrugada, cuando todavía los ritos de la luna de miel estaban de pie. Entre Samantha la asistente y Belén la recién casada se labraba la distancia más extensa: la una delicada, joven, misteriosa; la otra expuesta, señora, generosa. Pero ambas en la cúspide de sus encantos, irrenunciables, perfectas en su rubro. Me tocó salir al ruedo.

Comenzó y terminó mi show, convenientemente regado por mi petaca de Jhonny Walker 1 a 1, y el mismo suegro que inicialmente me había intentado intimidar, ahora risueño me ofrecía probar algo del catering y un adelanto de la mesa dulce. Acepté y presencié entre bastidores uno de los peores actos de magia de toda mi vida como espectador. Samantha desapareció detrás de una mampara y reapareció, con el aplauso del público, más bella que antes, si cabía, rodeada de una cortina de humo violeta. Los sándwiches de miga no salían del jamón y queso, y los dejé a un lado; y los canapés pecaban de más mayonesa que contenido. El problema no era la materia prima sino la falta de creatividad y el desmanejo de las proporciones. El vino no era confiable. El mago Misterín remató su farsa con la paloma no retornable. El público no sabía si aplaudir o abuchear; pero en honor a la novia improvisaron una suerte de murmullo de despedida del mago. Una misma camioneta nos llevaba a él a Lugano y a mí al Once. No me pude contener:

–¿Le desapareció la asistente?

–No, qué va– se sacudió los hombros del frac Misterín– Fue a pedirle algo de dinero a la madre y viene para casa. Pero le voy a confesar un enigma: cada vez que la hago desaparecer en escena, vuelve cambiada. A la noche, no me trata. En cada desaparición y reaparición, me quiere menos. ¿Será que no es la misma la que desaparece que la que vuelve?

El mago se quedó pensativo un largo rato, y finalmente reflexionó:

–Pobre conejo… Se lo van a zampar cuando se vayan los invitados.

 

Plutón habla de nosotros

Clarín  19 Jul 2015

Alberto Amato    alberamato@gmail.com

Llegamos a Plutón. Costó, no vaya a creer. Piense nomás que nosotros no podemos viajar en el 60 a Tigre porque los muchachos choferes están con un problemita con la patronal. Y Tigre está aquí nomás. Plutón está a unos seis mil millones de kilómetros de la Tierra, metro más, metro menos. Y el viaje duró un ratito: nueve años y medio (tardamos menos en llegar a Tigre) a una velocidad de unos cincuenta mil kilómetros por hora, para que no se queje cuando los muchachos meten fierro por Avenida Cabildo.

La hazaña la hizo la nave New Horizons, que tiene el tamaño y peso de un piano chico, un clavecín, digamos; un clavecín sin Mozart.

Con Plutón hemos sido ingratos, que es lo que tenemos los terráqueos. Lo hemos degradado. Fue un planeta desde que lo descubrió, casi de casualidad, el científico Clyde Tombaugh en 1930. En 2006, cuando partió la Horizons, una votación de la Unión Astronómica Mundial, lo rebajó a “planeta enano” o planetoide. ¡Pero mire que somos jodidos! ¿Qué necesidad de humillar al pobre Plutón, que además es un objeto helado en el silencioso confín de la galaxia?

Bueno, ya estamos allí. Haremos estudios que permitirán que este mundo frágil y contradictorio siga adelante. En medio de los hedores de las guerras, el hambre y la pobreza, hay gente apasionada que mira siempre hacia el futuro, con los ojos en el pasado: la sonda que besó a Plutón, lleva en su interior un puñado de cenizas del buen Tombaugh. Es una forma de decir: Clyde, aquí estás, vos también llegaste.

 

Para amar no se pide permiso

Clarín   20 Jul 2015

Miguel Jurado mjurado@clarin.com

Desde que salimos de su casa, Marcos me quemó la cabeza con el dato de que “la prima de Raquelita es pelirroja”. Apenas entramos a la fiesta, se puso a buscar ese famoso pelo color naranja y lo encontró. Cruzaron miradas con Teté y hubo entendimiento fulminante. Los dos eran algo más que tímidos y, esa tarde, sólo se miraron. Ella lo escaneaba detrás de sus anteojos y él bajaba la vista. Teníamos 6 años.

Marcos la volvió a ver en la facultad, enseguida la reconoció, era tan pelirroja como siempre pero había echado un cuerpo sobresaliente. Teté nunca lo asoció con el chico del cumpleaños. El seguía siendo tímido, ella era una tromba. Se le acercó de a poco, con comentarios ingeniosos y salidas graciosas que la hacían reír. Simulando un desinterés sobreactuado, se instaló como el mejor amigo de la facu. Así conoció al novio, un cheto de San Isidro con auto importado, papá importante y suficiente plata en la billetera como pa- ra pagar varios alquileres de Marcos. Rápido, comprendió que sería una batalla desigual y se conformó con el doble papel de fiel compañero y secreto enamorado.

Masticó con bronca silenciosa su poca suerte, pensando que esas son cosas que nunca cambian. Un día, vio a Teté abrazada a otro compañero tan ratón como él, pero mucho más audaz. Se le paralizó el corazón y se le deshizo en mil pedacitos. Se cambió de facultad, tiró el teléfono con todos los contactos y no volvió a pedir permiso para querer a una mujer. Eso sí, jamás volvió a soñar con otra pelirroja que no fuera Teté.

 

Y “Langostino” surcó los cielos

Clarín   21 Jul 2015

Cristóbal Reinoso (Crist) cristdibujos@gmail.com

Cuando llegaba la época de las cometas, el cielo de la cancha de Barranquitas se vestía de fiesta. Mediomundos de River y Boca enormes, con zumbadores azules y flecos amarillos como barbas larguísimas de piratas aéreos. Una bomba blanca con una franja roja, zumbadores rojos, flecos rojos. La cola de trapo a veces tenía una Gillette atada en un pedazo de caña mostrando su ferocidad.

Las que yo hacía eran rojas y negras, los colores de Colón de Santa Fe. Eso cuando conseguía comprar esos finísimos papeles de cometa (para mí eran caros), esa pasión de la infancia de otros tiempos por los barriletes. Una vez se me ocurrió una idea genial. En la panadería “Integral”, Zunilda envolvía las facturas con un papel blanquísimo, tan bueno como los de colores para hacer cometas. La charlé a la Zuni y de sotamanga, como al pasar, me dio un par de hojas prolijamente enrolladas. Recuerdo que me esforcé, conseguí caña tacuara, que era la mejor para el esqueleto grande, un mediomundo blanco, zumbadores blancos, flecos blancos. La puse en una silla y con las témperas de la escuela pinté un “Langostino” hermoso. Lo recorté con tinta negra. No había viento y remontó suavemente y allí estaba “Langostino”, el marinero que ya es comic inolvidable, surcando los cielos de la cancha de Barranquitas. No había mar, el mundo por esa época eran la cancha y dos o tres cuadras más. El resto era lo desconocido. Cuando muchos años después se lo conté a Ferro, el genial creador de “Langostino”, se le cayó una lágrima al querido Maestro.

 

Don Quijote de barba y gabán

Clarín    24 Jul 2015

Daniel Ulanovsky Sack   dulanovsky@clarin.com

Sólo una vez osaste quitarla, pero el espejo te jugó una mala pasada y preferiste arrojar la maquinita al tacho del adiós. Algunos preguntan por qué siempre, por qué durante tanto tiempo, pero eso no te amilana: las interpretaciones son pura fantasía. Ni siquiera entendés esa secreta curiosidad. ¿Lo raro no es lo otro: espumarse, cuidarse de la hojita o presionarse con un zumzum eléctrico? Esa es una coquetería que no te va, para qué obligar al rostro a algo tan distinto a su diseño natural. Pero si te presionan un poco, reconocés que sos algo vago (aunque sólo por las mañanas). No tenés tiempo ni ganas para la ceremonia.

Los que tienen tu misma pasión de largo aliento se sorprenden de las modas que la llevan como protagonista. Son suspiros intermitentes, pero poderosos. Aquellos que soñaron con guerrillas libertarias y la dejaban crecer en avenida Corrientes porque en la selva no había espejos. O los hippies, que le agregaban alguna cuenca de color para diferenciar su paz & amor. Pero luego se volvió sospechosa en otro sentido: los muchachos dejaron de usarla. Había que rasurarse y hasta quitarse todo vestigio no sólo de la cara sino del cuerpo: la metrosexualidad prohibió la sombra de cualquier aspereza.

Ahora te reivindican de vuelta. No hay publicidad en la que él no tenga una barba tupida, larga, densa. Eso es un hombre, dicen. Y vos, que le fuiste leal desde el fin de la secundaria –sí, tanto ya– le susurrás: “Ha sido una fidelidad natural. Estabas ahí y tenías derecho a existir.”

 

Reflexiones

Os ofrecemos una serie de reflexiones del oncólogo brasileño Drauzio Varella. Las hemos recibido como parte de un PowerPoint en nuestro correo electrónico. No nos hemos resistido a ofrecéroslas para que, después de leerlas, hagáis un análisis crítico. Estas son…

Definiciones
a. Tercera Edad:
Oficialmente comienza a los 60 años y se supone que termina a los 80, pero no hay consenso.

b. Cuarta Edad o Vejez:
Se inicia a los 80 años y termina a los 90.

c. Longevidad:
Se inicia a los 90 y termina cuando mueres.


Vejez saludable
Nadie está sano después de los 50. Sanos están los jóvenes; los viejos tienen siempre uno o varios achaques que son propios de la edad. De lo que se trata entonces es de envejecer saludablemente, es decir, con los achaques controlados y sin complicaciones.

Genética
Si quieres saber cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad, mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 lo trasmitirá en los genes a sus hijos por lo que éstos tendrán mayor probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades. Lógicamente el desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, pero el genético es sólo uno de ellos.

No hay atracón gratuito
“Somos lo que comemos” dicen los naturistas y no les falta razón. Si además de tener una carga genética desfavorable te pones 3 o 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas, saboreas todas las pieles del pollo asado y te relames con las cortezas de cerdo del aperitivo del fin de semana, estás convirtiendo tus arterias en cañerías atascadas. Ergo, no habrá buena circulación, no habrá buena oxigenación, lo que equivaldrá a muerte celular o, dicho de otro modo, envejecimiento acelerado o prematuro.

En consecuencia, si quieres tener una vejez saludable, a partir de los 50 años cuida tu alimentación y deja de comer cosas “químicas”, de abusar de las grasas… Un buen desayuno, un buen almuerzo y una pésima cena son la clave para equilibrar tu medio interno.

Viva el trago
Aparejada a la dieta está la bebida. Abandona todas las bebidas gaseosas; esas las pueden tomar los jóvenes y con mesura, nosotros no. Todos esos líquidos tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad, estas sustancias vapulean al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Toma mejor limonada, zumos… Hasta la cerveza es preferible ya que se hace con agua hervida, tiene componentes naturales y no contiene sodio.

Por otro lado hay bastante evidencia clínica que demuestra que el consumo moderado de alcohol después de los 50 años mejora la calidad de vida pues tiene tres efectos definidos: vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un sedante moderado. En consecuencia, y de forma práctica, a la hora del almuerzo o por la noche, cuando llegues a tu casa y ya no tengas que conducir, pégate un lingotazo. Los licores más recomendados son el whisky, el vino tinto y el aguardiente puro.

En lugar de tomar nitroglicerina para dilatar las arterias, o estatinas para bajar el colesterol, o un valium para estar tranquilo, consigues todo eso con un buen trago. Y si lo haces en compañía de las personas que quieres, el efecto se duplica. Ahora bien, sólo una advertencia: consumo moderado equivale a uno o dos vasos, porque si te pasas todos los días, el efecto es exactamente el contrario y te matará más rápido de lo que te imaginas.

Nadie me quitará lo bailado
Eso es absolutamente cierto porque todo lo que comas y bebas te dejará huella y, cual retrato de Dorian Gray, tu cuerpo lo mostrará en la vejez. Las noches de juerga, los atracones, los excesos de todo tipo harán la vida de viejo muy desgraciada. Y no solamente a ti, sino a tu familia.

Pérdidas
La principal desgracia para un anciano es la soledad. Lo habitual es que las parejas no lleguen a viejos juntas; siempre alguien se va primero, con lo que se desequilibra todo el statu quo que sostenía a los componentes de la pareja. El viudo o viuda comienza a ser una carga para su familia.

Mi recomendación personal es que traten de no perder – mientras tengan lucidez – el control de su vida. Eso significa, por ejemplo: yo decido cuándo y con quién salgo, qué como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, en dónde vivo, etc. Porque, cuando ya no puedas hacer todo eso, te habrás transformado en un plomo completo, en un lastre para la vida de los demás.

Suficiente
Ya no tengo más tiempo pues el trabajo me llama y he escrito esto en una pequeña pausa de 30 minutos. Espero que os sea de utilidad.

Fuente: Batiburrillo.net


Acerca de las dificultades en el aprendizaje

 

El aprendizaje es un proceso que está presente desde las etapas más tempranas de la vida. Gracias a él el bagaje biológico de reflejos que garantiza la supervivencia después del nacimiento se convierte en un repertorio de conductas cada vez más complejas y elaboradas que favorecen la mayor adaptación del niño al ambiente

Gracias al aprendizaje se van dando importantes adquisiciones ya sea en el desarrollo motriz, del lenguaje, cognitivo-simbólico, emocional, personal-social

El aprendizaje se dá siempre que exista un sujeto deseante por aprender, otro sujeto disponible para enseñar o para mediar entre la realidad y el primero y una realidad a ser aprehendida

El inicio de la escolarización marca el momento en que todos los aprendizajes comienzan a organizarse a otro nivel: la experiencia concreta en el espacio físico se traslada gradualmente a la representación en el espacio gráfico

El aprendizaje, como cualquier otro proceso, puede verse afectado u obstaculizado por distintos tipos de interferencias:

-         Traumas perinatales

-         Alteraciones en el desarrollo temprano ( orgánicas, genéticas, funcionales, emocionales, ambientales, culturales )

-         Déficit sensoriales ( visión, audición )

-         Pobre desarrollo del lenguaje ( en sus dos vertientes productiva o expresiva y receptiva o comprensiva )

-         Dificultades fiosiopatológicas ( intoxicaciones, patologías y disfunciones neurológicas, trastornos metabólicos )

-         Desnutrición

-         Falta de adecuado ajuste emocional

-         Estrategias didácticas inadecuadas

 

Cuando desde las escuelas se orienta a realizar una consulta por dificultades detectadas en los niños para afrontar los aprendizajes en una o más áreas del conocimiento, es importante atender esta sugerencia a la brevedad, ya que, la consulta y/o intervención oportuna favorece el pronóstico

 

Lic. Silvia Delzoppo

Psicopedagoga

Tel 4247-8695

Matrícula Provincial Nº 122

Registro Nacional Nº 6624

silviadelzoppo@yahoo.com.ar


Adicciones

¿ Dónde termina una pasión u una afición intensa y dónde empieza la verdadera adicción ?

Adicción: una enfermedad

La adicciòn es una enfermedad primaria o síndrome que tiene como principal característica la dependencia del organismo a alguna sustancia, droga o actividad, afectando negativamente el estado de salud físico y mental

En sus primeras fases, la adicción puede pasar inadvertida por la levedad de los síntomas o por la capacidad de la persona para compensar las consecuencias negativas que la enfermedad tiene sobre su propia vida y sus relaciones.  Los caminos son progresivos y en casi todas las etapas, la persona afectada puede conservar su inteligencia y habilidades excepto en asuntos relacionados con el consumo

 

Etapas del proceso adictivo:

Etapa temprana:

La química cerebral ya está alterada y esto se manifiesta en episodios de consumo descontrolado

Se presentan los primeros deseos automáticos y la persona comienza a invertir tiempo no programado en actividades relacionadas con el consumo

Etapa media:

La pérdida de control es obvia y los episodios de consumo son más intensos y frecuentes

Comienzan a aparecer los problemas familiares, laborales y escolares

La química cerebral se ha alterado de una manera considerable, lo que trae aparejado la alteración de la personalidad: irritabilidad, ansiedad e intolerancia

Etapa agravada:

Incapacidad para detener el consumo

Aparecen los problemas financieros y el aislamiento social se hace evidente

Agudización de los problemas familiares y laborales

Depresión severa y deterioro de la autoestima

Puede surgir una psicosis tóxica (en el caso de las adiciones químicas) o una ideación psicótica (en las adicciones de conducta)

 

Síntomas

A pesar de que la manifestación clínica de la adicción depende de la personalidad de cada individuo y de las condiciones socioculturales en las que está inmerso, existen síntomas característicos de la enfermedad:

Pérdida de control del consumo: episodios de consumo compulsivo

Consumo a pesar del daño

Negación o autoengaño:  el adicto pierde conciencia de las consecuencias de la adicción. Se reduce la ansiedad y se protege el sistema adictivo

Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida

Memoria eufórica: afloran recuerdos de la euforia asociada con episodios de consumo en el pasado. No se recuerdan el sufrimiento o las consecuencias negativas. Por eso, este tipo de memoria selectiva es un factor importante de las recaídas

Obsesión: la energía mental se invierte de manera desproporcionada en el proceso de adicción

Congelamiento emocional: dificultad para identificar, manejar e identificar los sentimientos, así como actitud de intolerancia hacia ciertas emociones

Conducta de búsqueda: de manera subconsciente, el adicto se acerca a la sustancia o conducta adictiva, así como a las personas, lugares o situaciones relacionadas

Deseos automáticos de consumo: se siguen presentando aún luego de meses de que el adicto haya ingresado en la etapa de abstinencia y recuperación

Pensamiento adictivo: distorsiones que tienden a facilitar el proceso adictivo y despegan al adicto de la realidad de su enfermedad

Estos síntomas pueden presentarse en forma simultánea o de manera selectiva y con distinta intensidad, de acuerdo a la instancia en que se encuentre el proceso adictivo

 

Algunas estadísticas

-La droga y el alcohol son los responsables directos e indirectos de un alto porcentaje de accidentes:  40% de los de tránsito, 37% de los de trabajo y 15% de los caseros

-La droga y el alcohol se esconden detrás del 75% de los episodios de violencia

-El consumo de estas sustancias está asociado al 68% de las muertes de chicos de 15 a 24 años de edad en la Provincia de Buenos Aires

-Desde 1995, se triplicó la cantidad de muertes de chicos de 14 a 19 años de edad. En el 90% de los casos, son muertes evitables

Orientación en adciciones  0800-222-5462

Dr. Jorge Miguel Kinaszuk

Mat. Nac. Nº 49466

Mat. Prov. Nº 26819


Para comunicarse con nosotros: argentinodelanus@gmail.com